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 ENSAYO SOBRE LA MUJER

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MensajeTema: ENSAYO SOBRE LA MUJER   Mar 12 Abr 2011, 12:56

Ensayo sobre la mujer
(La que viví, la que me vivió)

De pequeño eran un páramo remoto esos seres rubios, castaños, rojos y morenos. Yo les tenía mucho pudor, porque me miraban como si me conociesen mejor que yo. A veces hasta me los imaginaba mostrándome, con un gesto burlesco y triunfal, las llaves que abrirían las puertas de mis nacientes secretos sensuales. Así se forjó la mujer de mi infancia, la que fingía existir desligada de mí. Pretendían ser una compañía, digamos opcional, pero no muy pronto lamentablemente, me percaté, que únicamente cuando la soledad la definía su ausencia, me quedaba realmente solo. Ella viene conmigo desde el fondo de los tiempos, desde un origen que no alcanzo ni con el recuerdo.

Crecí negándoles mi sexualidad; como si mantuviera una lucha privada en un mundo invisible y paralelo. Ellas expertas en las distancias cortas, desplegaron todas sus virtudes, que no eran menos despiadadas que un arsenal medieval: espadas subliminales, palabras de tonos como flechas; ballestas de labios carnosos haciendo puntería en el blanco de un instante preciso, el engaño de un movimiento que finge ser imprevisto, mientras te cortan el aire con un suspiro de doble filo, una insinuación sin dueño y luego te bailan vestidas con el vapor que ciñe su cintura. Reconozco que me causaron heridas profundas, aunque no de muerte. Entonces no sabía de qué debía resguardarme. Pero a juzgar por la inversión de recta a curva, la línea de sus miradas; el creciente adiestramiento en la lucha cuerpo a cuerpo y el destello premeditado en la comisura de sus labios; da a prevenir.

En aquel entonces, ellas, tan impúberes como yo, sabían perfectamente qué hacer conmigo y cómo, sin siquiera haberlo hecho jamás. Verdaderas infantas personas adultas. Y puesto que audaces, a mis candorosos años, las hube de afrontar con negativas incómodas y rotundas… y recién convencidas, depositaban a mis pies -con la facilidad de un dios que acomoda circunstancias futuras- promesas de disposición permanente: “cuando tú quieras, no importa si me ves en pareja o no Germán, tú búscame igual… cuando quieras”

Y así, sin perder el encanto, cual adonis lacero experto al que se le escapa una presa; con poca o casi ninguna inquietud, ¡ahí mismo! echaban las redes al horizonte, como quien reconoce que para presa todos los hombres somos iguales; ya danzaban en dirección; que de mirarlas no las reconocía, en cambio estaban llenas de ternura e inocencia, cual afán de protección incluso en mí se volvía, y con franca decisión ellos le ofrecían, sin saberse presas del insaciable cazador.

Así, de pequeño, creció mi recelo hacia esos seres tornadizos y amenazantes. Sin embargo yo las veía cobijar un bebé en brazos formando un fulgor, que aunque ante mí, no se dejaba comprender. Y los vi conectarse, él por la boca, ella por el pecho, y dar de beber la leche que fabrica su química entrañable, y que extrae del centro, cual útero que succiona las entrañas del núcleo candente de la madre tierra. Cuando así, cambia su semblante, cambia el de él. Y el mundo y yo, nos convertimos en intrusos que observamos, desde muy lejos -quizás desde los recuerdos- el enigma pérfido que consuman las féminas, cuando paren el destino.

Sin embargo, si no eres mujer, que sepas que nunca son lo que significan. Y bien se ha conservado, para salvaguardar su pericia, su auténtica naturaleza. La historia le ha destinado una apartada posición -nunca secundaria- cual refugio, máscara o caparazón, donde urdieron el exitoso arcano. Ajenas al voto gubernativo escogieron la estirpe. Es de su elección el sujeto, el hombre, los ejemplares de su secreción, y mientras las supusimos casuales; en soledad y sin consenso, trazaron las directrices del universo. Porque sabrás, que su elección precede siempre, aunque en caso tal, viniese después en el tiempo.

Y pronto descubrirás que interpretan la ideología de la fidelidad, estandarte de su bandera más extendida; pero bien saben que es un papel, una bandera de papel, un papel en el escenario de sus vidas. Una Juana la loca cualquiera, de allí que de los mayores temores: envejecer, y ser sustituida -por la más fresca- porque bien sabe -por lo que ella es- que no pierden de vista las puertas de sus elegidos, y a capa y espada, arco y flecha, lanza o puñal, su peor temor es su doble, su mayor rival su par. Cuando así, entienden la vida como una estrategia, una excusa para la astucia que jamás se te revelará. Todo lo que digas podrá ser usado en tu contra. Y con lo que hagas, tarde o temprano, fabricarán bombas.

Pero mientras ceban tu moral masculina, hasta la igualdad ensayada; ellas crecen, abarcan y se afianzan en las diferencias. En su concepto, asumen subordinado al hombre y lo saben en desventaja, sin embargo fingen disconformidad y señalan ser ninguneadas: la moral ajena y el victimismo como estrategias para alcanzar en tiempos de paz, estados sin conquista. Se libra la batalla en territorio masculino, tenemos todo que perder, tienen todo por ganar. Pero igualar el resultado, tarde o temprano exigirá igualar la ecuación. Y es en la ecuación donde saltan las diferencias. (Porque ellas son madres por el vientre, pero ¿acaso somos nosotros los padres siempre?)

En lo que a mí me concierne, la mujer es la promesa de lo que quiere y desea ser, pero todavía no sé, quién es la mujer.
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Sergio
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MensajeTema: Re: ENSAYO SOBRE LA MUJER   Mar 19 Abr 2011, 09:02

Como siempre, dulcísima prosa de elevados cuchillos y raíces profundas, Germán. Es una delicia leerte en un estilo tan finísimamente hilado. Cuando uno ha leído ya a algunos histéricos altisonantes (o más bien, cuando Sergio se ha leído a sí mismo), se siente en paz con un estilo tan elegante y sobrio, ilustrado por esa música íntima de los acentos que se suceden.
Empiezo por eso porque eso es lo que primero tenemos, nunca me cansaré de decirlo. ¿Es superfluo lo primero? Yo a tanto no me atrevo, pero baste decir por el momento que no lo es todo.

Lo segundo que recibo mientras leo es una afluencia de bocas fantasmales musitándome sus quejas. Oigo las voces quedas de toda una dinastía de muertos gritando desde sus tumbas los ecos de tu ejercicio.

Oía a Blas de Otero, pero solo un par de versos:

"Mademoiselle Isabel, rubia y francesa,
con un mirlo debajo de la piel"

Oía cimas difusas de algunos poemas del abuelo uruguayo, tapado por un coro de voces estrambóticas y corrosivas de la mal llamada "literatura feminista", y una burla de un viejo amigo a tenor de las zalamerías pánfilas de cierta ministra igualitaria:

"que si ellos son infieles
tendremos que ser infielas"

Posiblemente porque hoy nos han destapado que casi todo es un asunto de roles asumidos -un juego de ser princesas o cabrones -sonreímos ante la naturalísima y evidentísima búsqueda de la Mujer, de esa Reina y Madre Poderosa. Hoy solo tenemos una flojucha y cándida figura virginal entronizada por un cristianismo que no sabe que hacer con lo pagano. Gracias a que fui niño tú dices Mujer y yo pienso Isis, la poderosa, la del halcón real, la del nombre Trono-de-Oro. En esa figura cismática y simbólica la Tierra bombea la leche y la sangre de todas esas civilizaciones matriarcales tristemente olvidadas por la etnografía clásica.
Cada párrafo de tu texto es el tambor de una llamada pidiendo una esencialidad que nos han dicho que no existe. ¿Pero no existe? Duden de la existencia, que no es definitiva.

El loco del mundo es el arquitecto universal. Qué ilusos los que se han creído hacedores de la verdad, y qué lacónica revelación tuya de la tácita condescendencia de los hombres. Me apasiona cuando profanas los límites del sentido, más allá de las convenciones para encontrar nuevos asentamientos de sinceridad estética.

Y no me hagas decirte más, porque si te toco te empaño. Gracias por esto, Germán.

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Quod agimus, breve est. quod acturi sumus, dubium. quod egimus, certum.
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MensajeTema: Re: ENSAYO SOBRE LA MUJER   Vie 22 Abr 2011, 11:22

Gracias Sergio, tenía dudas acerca de éste escrito. Lo he escrito hace muy poco, y no sabía qué tanta relevancia podía tener en nuestro foro, en los posibles lectores, en la gente que se interesa por la literatura y la poesía, y que no sea lo evidente e inevitable - inevitable para mi- que es lo que dice respecto de la idea de mujer que describo.
Tus palabras son una referencia, y confío en ti, por eso te doy las gracias. Ahora tengo una idea de la totalidad del escrito y de la impresión que puede causar.
Yo creí que la instancia del tema eclipsaría otros aspectos, coincidiendo con mi propia ofuscación.

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MensajeTema: Re: ENSAYO SOBRE LA MUJER   Miér 02 Nov 2016, 11:03

Cover- Asi no te amará jamás. Tres amigas que se juntaron

https://www.youtube.com/watch?v=MWDtKFYCO4Q
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MensajeTema: Re: ENSAYO SOBRE LA MUJER   Miér 02 Nov 2016, 11:05

Dueña de la Noche- Pimpinela
https://www.youtube.com/watch?v=76h0aStEc_0
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