Poesía en movimiento

Espacio dedicado a las letras
 
ÍndicePortalCalendarioFAQBuscarRegistrarseMiembrosGrupos de UsuariosConectarse
Sólo los sabios pueden mirar donde los demas no ven nada
Emesga, nueva directora de la revista Keraynós

Comparte | 
 

 Paladeando el lubricán

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo 
AutorMensaje
Jaskier
Amante de la Poesía
Amante de la Poesía
avatar

Cantidad de envíos : 289
Edad : 27
Localización : Entre columnas de coral
Fecha de inscripción : 14/02/2008

MensajeTema: Paladeando el lubricán   Mar 26 Oct 2010, 16:00

Se han derramado los luceros,
escurrieron tus manos sus albores.

Me invitas a otra copa de lubricán
despreciando la mentira
que viste a toda eternidad.

Sentados en un cumulonimbo
disparamos contra los mammatus
como mastodontes
y, fluyendo en remolino, caemos.

Cubiertos de éter,
galopamos la caída al infinito,
estallando los crisoles
masticamos la vida
y escupimos sal de estrellas.

Agarrate fuerte a mi mano,
donde el horizonte no puede vernos
deja a esta locura hirviendo
mientras, en remolino,
corremos, lloramos, y cayendo, bailamos.


_________________
"Quien con monstruos lucha cuide de convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti." F. W. N.
Volver arriba Ir abajo
http://www.fotolog.com/whitedove_raven
Sergio
Tejedor de Sueños
Tejedor de Sueños
avatar

Cantidad de envíos : 242
Edad : 26
Fecha de inscripción : 22/08/2008

MensajeTema: Re: Paladeando el lubricán   Vie 29 Oct 2010, 08:11

Bueno, me he quedado nuevamente como el queridísimo alquimista oscuro al que tantas veces cito: perplejo. Claro. Claro. Cuando una persona escribe “lubricán” en lugar de ocaso, crepúsculo, anochecer, es por algo. Es muy importante que los comentaristas del foro (hablo, por ejemplo, de Kate, que siempre dice que quiere ir mejorando sus comentarios) se hagan cargo de este tipo de marcas lingüísticas, porque son señales en acto. Si pongo “lubricán”, ¡OIGA USTED!
La palabra se carga semánticamente. Ya no es un ocaso simple, sino un ocasus cuya densidad, cuya tiniebla impenetrable nace de la síntesis, de la unión de dos fuerzas llenas de violencia simbólica: el can y el lobo (porque lubricán < lupus-can).
Y claro, por eso, por ejemplo, lo servimos en una copa. Me acuerdo del alquimista porque el poema se va llenando de toda esa imaginería de la química sincrética y mágica: el éter (que procede de la phisis elemental de Empédocles, pero también de Aristóteles, que lo define bellamente como “la materia de la que están formadas las estrellas”), los crisoles (que son en definitiva moldes, recipientes, alambiques), la sal (la sal del éter, señores!), y toda suerte de criaturas prehistóricas (SEÑORES: PRE-HISTÓRICAS) que tienen que resucitar para hacerse (ojo al verbo: HACERSE, llegar a ser acontecimiento en el poema).
Y la constante de cohesión, LO QUE DA UNIDAD AL TEXTO es la velocidad, la curva, el remolino, el obstinato cíclico de la angustia veloz y no-terminante. El hilo, la columna dórica del poema (de este sutil, único y nítido acontecer) es el hervir, el fuera de juicio (que es el alma seca, próxima al fuego), el masticar (como un mortero), el galope, EL FLUJO. Y la caída. La caída, NUEVA REFERENCIA.
La caída es puro existencialismo, es la caída en la angustia, en la nihilidad, en el agobio, en el dramático DARSE CUENTA DE LA MUERTE. La caída es al infinito, ¡claro! Porque el infinito es la muerte, el no-ser, el no-acontecer. Señores, este poema se cae lejos de sí mismo. ENORME.

Pero:

Qué héroe, qué dios, qué viento del este,
Qué signo de luna, tristísimo apagarse
jamás entregado a la muerte que anuncia.
Única luz de tanta noche oscura,
de tanto caerse en el cegar-por-siempre.

Qué héroe del rayo que llora y quebranta,
desbordante, en alegría. En el eterno
en la velocidad no sometida
a dios ni hombre consumado.
Qué danza de ninfa qué medio,
en el punto mismo y vibrante,
en la misma copa de ocaso
del ser, de la nada y el fuego.

Grande, Pablo. Grande. Pero no grande tú, grande el poema. Es lo mejor que te he leído. No quemes lo demás, porque esto lo abrasa solo.

Me rindo, me inclino. Pero el último verso se va de ritmo. QUIEBRA. Una vez más. Saludos.

_________________
Quod agimus, breve est. quod acturi sumus, dubium. quod egimus, certum.
Volver arriba Ir abajo
 
Paladeando el lubricán
Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba 
Página 1 de 1.

Permisos de este foro:No puedes responder a temas en este foro.
Poesía en movimiento :: La Magia de la Poesía-
Cambiar a: