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 LITERATURA Y POSTMODERNIDAD: MARIDAJE Y DESENCUENTRO

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Sergio
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MensajeTema: LITERATURA Y POSTMODERNIDAD: MARIDAJE Y DESENCUENTRO   Sáb 23 Oct 2010, 10:49

Pongo este post para demostrar que sé hablar de cosas que han pasado hace menos de cinco siglos, y también porque es un tema muy polémico e interesantísimo para historiadores, filósofos, filólogos, periodistas, y, en general, humanistas de todo tipo. He imitado el estilo de prosa de los trabajos de estudios literarios actuales en norteamerica, para que podamos sentirnos inmiscuidos en ese tifón de ideas disolutas que nos abruma y revierte. A pesar de esa caricatura estilística, espero haber sido más claro que ellos y que puedan sacarse cosas interesantes de esta nueva aventura en La Torre. Muchas gracias a todos.

LITERATURA Y POSTMODERNIDAD: MARIDAJE Y DESENCUENTRO

Le poète a fini sa tâche.
L’homme non.

VERLAINE.


Los primeros filósofos de la postmodernidad (¿nuestros filósofos?) arrancaron su andadura teórica con una innovación en el plano de la crítica. Era la primera vez, salvo brotes aislados de ira, que se abofeteaba con tanta dureza a la Historia y por ende al historicismo. “La historia es un constructo de metarrelatos”, dejó oír Llyotard, (La condición postmoderna, 1979). “Hay que deconstruir los metarrelatos históricos y sustituirlos por una técnica hermenéutica”. Rorty, por su parte, habló de una sociedad “ironista”, capaz de reconocer la fragilidad de sus propias creencias preestablecidas (¿y superarlas?) en su ensayo Contingencia, ironía y solidaridad (1996). Derrida se hizo cargo de esa polémica para deconstruir todas las oposiciones “contingentes” que nos determinan (hombre-mujer, sociedad-individuo, etc.). La pregunta auténtica es: ¿Qué importa todo esto? ¿Qué es un metarrelato y por qué lo es la historia? ¿Qué importancia tiene, desde el plano de la literatura, el desarrollo de una filosofía que “ironice” sobre ella misma?

En primer lugar se hace necesario explicar qué es un metarrelato y qué importa lo que sea. Si nos guiamos por la etimología, un metarrelato ha de ser un “relato del relato”. La historia es un relato (la narración cronológica de unos hechos protagonizados por unos personajes en un tiempo y un espacio determinados); hasta aquí todo está claro. Pero, ¿por qué la historia, ese relato que es la historia, es un metarrelato?
Los postmodernos señalan que lo que hace la Historia es relatar el relato de los hechos que han sucedido. Mete la realidad en una licuadora y la sirve de un modo homogéneo y constante, pasando por el colador las excepciones. La historia, nos dicen ellos, es un canon monopolizado por ciertas variables: el hombre, el occidente, la sociedad, el estado, el dinero. Por eso los aztecas “fueron descubiertos”, porque la visión europeísta es la voz narradora del relato. Narra lo que ya es un relato, y lo narra desde un punto de vista narratológico no-objetivo. La historia no solo es una historia de, sino también una historia desde (desde un punto de vista homogeneizador determinado, se entiende).

A raíz de estos planteamientos se ha ido desarrollando, de un modo cada vez más endémico, el trabajo hermenéutico de la historia. Ya no se trata de “narrar” lo que ya de por sí es un relato, sino de INTERPRETARLO, desde lo más concreto. En historia, se leen las cartas privadas de la gente corriente, se investiga sobre usos y costumbres (la Complutense está dirigiendo una tesis sobre el vestuario en la literatura realista desde hace un año), se va a lo concreto, a lo étnico, a lo ínfimo, al otro, a los grupos de la heterogeneidad y, desde allí, se repiensa todo el sistema de nuevo. La historia y la literatura se han empezado a leer desde la mujer (leamos Don Juan Tenorio como si la protagonista fuera Doña Inés, por ejemplo), desde el marginado, desde lo que se ha venido llamando “El Otro”, aquella otra realidad que ignoraba el relato del relato.
En literatura, se ha deconstruido el canon: Shakespeare ya no debe ser tratado como el mayor de los poetas ingleses, sino como uno más entre tantos, un reflejo más del mundo isabelino, otra isla donde derramar nuestra interpretación para obtener una visión reflexiva de la historia. Ya no se habla de generaciones, de épocas, de poetas mayores y menores, de biografías, de formación de los autores. Se habla de las obras en la medida que nos dicen algo de su época o en que pueden leerse como un decir (logos) sobre la nuestra. ¿Hay en el Mio Cid un rechazo a los malos tratos? Cualquier medievalista suspendería a su alumno si afirma que Ruy Díaz tiene algún tipo de dolor por sus hijas aparte de aquel que comporta su deshonra. Pero los estudios han hablado del feminismo del Cantar. ¿Porqué existe? No, porque podemos creer que existe y eso nos permite decir cosas hoy sobre nuestro mundo.
Los cultural studies forman un paradigma misceláneo y complejo donde uno se pierde en medio de borrascas de interpretaciones (lo que tienen que ver Shakespeare y el tabaco, lo que hay de demócrata en el Cid o de marxismo en La Celestina). Existe una Historia social de la literatura española que lee toda nuestra producción desde la lucha de clases del materialismo histórico. Hay lectura psicoanalítica, hay lecturas de close-reading que anulan el contexto. Hay estudios que ven en toda obra literaria anterior al siglo XX una afirmación de la norma heterosexual o de la masculinidad en contra de la proscrita sodomía y la mujer.

Se han creado nuevos enfoques, nuevos ángulos de visión (los cuales son siempre ángulos de ceguera, como dijo un sabio) que focalizan la lectura de la literatura en el lector. Se estudia qué se leía en el siglo XVIII, cuáles eran los gustos de hombres y mujeres, cuál era la literatura infantil. La crítica de los metarrelatos ha llevado a un confuso panorama de investigación científica de dudosa fiabilidad pero de indubitable interés. Es, como poco, curioso ver en qué medida una novela del XIX puede explicarse como un producto burgués de la sociedad colonialista y no como un acto de creación.

Más allá del río de la historia han manado cédulas de discordia que han leído el mundo en otro código, dando nuevos ojos a visiones asumidas, y cediendo la voz a sujetos proscritos de los manuales. Mujeres escritoras, literatura de los ladrones, de los bandidos de la calle. Es una ampliación contra la ortodoxia pero que en gran medida se ha convertido, desde su heterodoxia anti-taxonómica, en un apéndice obligado del humanismo en sentido amplio. Toda revisión textual no se olvida de guiñar pícaramente las tintas a este nuevo contexto de vértigo y rebelión.

S.

Os lanzo el guante. Es un tema harto polémico y me he limitado a exponer los hechos. ¡Os leo!

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MensajeTema: Re: LITERATURA Y POSTMODERNIDAD: MARIDAJE Y DESENCUENTRO   Dom 24 Oct 2010, 01:56

Nuevamente, tengo que felicitarte por tu trabajo, Sergio. Ya sabes lo mucho que me gusta La Torre, es una compilación de todo aquello que los humanistas llevan siglos estudiando... y ahora eres tú quien ha tomado el testigo del relevo =P
Comparto la opinión de que la literatura, la Historia (o metarrelato, como aquí lo llamas) venga determinada por los patrones de la sociedad de la época en la que se da. Esto no será nada nuevo para ti, por supuesto, voy a intentar expresarme mejor (perdona el vórtice de imbecilidades, que las habrá), y para ello, me vas a permitir citarte: <<La historia, nos dicen ellos, es un canon monopolizado por ciertas variables: el hombre, el occidente, la sociedad, el estado, el dinero. Por eso los aztecas “fueron descubiertos”, porque la visión europeísta es la voz narradora del relato>>. Ese "fueron descubiertos" adjudica inamoviblemente el triunfo de una sociedad sobre otra, de un imperio (?) social, económico y político sobre ese Nuevo Mundo que emerge virgen a la concupiscencia y que la visión europeísta modelaría a su antojo. ¿Por qué escribimos?, ¿por qué leemos? Quizá por puro egocentrismo. Todos queremos dejar constancia de nuestra vida, pensamientos, inquietudes, sentimientos... en verdad, la verdadera razón por la cual escribimos es para ser leídos. Y quien diga lo contrario, miente ("no, no, qué va... yo es que soy muy tímido y solamente conozco esta forma de expresarme...", que no, colega.. que no cuela. Que, incluso si no le muestras nada a nadie, tú mismo te lees de vez en cuando)
También me ha parecido muy interesante que mencionaras que todo en la literatura, todo lo que en ella acontece, lo que la provoca y para lo que se escribe, se tenga en cuenta. Bien es sabido que esta rebelión en el plano analítico no se ha empezado a ver hasta los primeros decenios del siglo XX, cuando los teóricos y críticos literarios lideraban a golpe de batuta las escuelas formalistas, estructuralistas y lingüístico-literarias. Gracias a Dios, hay varias opciones por las que considerar al Quijote como una de las más importantes obras de la Historia de la Literatura, como puede ser el caso de la idealización de Dulcinea (Aldonza para los amigos) y no únicamente porque lo escribió Miguel de Cervantes. Como pequeño aporte personal, diré que me encanta fijarme en esos pequeños detalles que hacen algo especial. Por ejemplo, ya que de literatura va la cosa, podría elaborarse un estudio sobre la fecunda biblioteca de Alonso Quijano. Enormemente Fantástica, mitológica y sobretodo, muy caballeresca (bravo!). Leer Don Juan Tenorio adjudicando el carácter ígneo, colérico, bravío de Don Juan a la dulce, inocente (tonta hasta decir basta) y sanguínea Doña Inés también resultaría interesante. Quisiera conocer la maestria del eyo con la espada y la labia.
Siempre se han tenido en cuenta los intereses del público. Lo que la gente demandara se escribía o representaba (recordemos a Lope con su ruptura de los cánones clásicos teatrales), porque ante todo se buscaba que el público no abriera la boca. Y por supuesto, no podemos olvidar mencionar a nuestra querida "amiga" doña Inquisición, un perfecto colador de tinta y pergaminos.
Para finalizar, quisiera exponer dos puntos: 1) que la literatura siempre ha buscado la exaltación nacional de su época. Siempre que ocurren desgracias económicas, político-sociales o militares, un grupo de autores encriptan en sus obras valores de su país para que lleguen al pueblo en forma de mensajes subliminales; 2) que, hermana de esta corriente nacionalista está aquella que paralelamente ha sido desarrollada por autores que, aprovechándose de la crisis del momento, envenenan sus obras mojando la pluma en veneno de víbora. Y bien, su crítica descarnada quizá es más importante y por supuesto, muchísimo más interesante, que la que endulza el panorama con un "todo saldrá bien".

Espero, Sergio, que esto tenga un poco de utilidad xD
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MensajeTema: Re: LITERATURA Y POSTMODERNIDAD: MARIDAJE Y DESENCUENTRO   Miér 27 Oct 2010, 07:20

Haaa! pues mira por dónde, yo pensaba hacerte una crítica a RECONQUISTA Y AMOR CORTÉS, desde una perspectiva a la crítica de la visión histórico-científica, jaja pero veo que ya está planteada aquí.

Mi conclusión es que eso a lo que llamamos "ciencia", en occidente y a estas alturas, se puede comparar con la burbuja inmobiliaria en la que estaba inmersa España antes de la "crisis". Un día explotará esa burbuja y volverá a su cause “normal”. Dejará de estar tan expandida.
Porque hasta el momento, ésta sociedad “laica”, le rinde la misma pleitesía a la ciencia como antes a la religión (luego es inevitable el desencanto claro). No eran todos descartables los valores de la religión, ni todos adoptables los científicos.

En poco tiempo ya podremos hacer un paralelismo fidedigno entre las atrocidades que en nombre de Dios y la religión se cometieron en el pasado, y las que se cometen en nombre de la ciencia (el progreso y la investigación) en el presente -y el pasado cercano: llámese fármacos, contaminación (producto del avance tecnológico y sus repercusiones), desechos radiactivos, agotamiento de recursos naturales, etc. etc.

Como todavía no somos historia, estamos inmersos en nuestra época (igual que a uno mismo le cuesta mirarse a sí mismo para valorarse con objetividad) como sociedad no nos conocemos, no sabemos lo que hacemos, pero un día se llenarán libros con los rasgos de la época, y haciendo un esfuerzo ahora, podemos vislumbrar que serán tan macabros como los de cualquier otra (seguimos siendo los mismos, con herramientas y escusas nuevas)

Hoy que no tenemos otro “dios” más que la ciencia, con ella respondemos a las mismas cuestiones que antes intentamos con la religión: en la sociedad religiosa evitar el mal se traducía en un comportamiento adecuado en base a lo que dicta la vida religiosa, ahora esa tarea la lleva a cabo la ciencia de la investigación que intenta librarnos de todas las enfermedades. Ser feliz, era ajustarse a una vida moral y ética, ahora, consiste en suplir las necesidad básicas, alcanzar la comodidad, e incluso el lujo; todas se traducen en la obtención de dinero.

Los errores de la ciencia son evidentes, pero sigue siendo por lejos el caballo más fuerte que tira del carro. Hoy quedaríamos desamparados sin ella. Antes Dios, ahora la ciencia. Son esos dos inmensos gigantes capaces de no agotarse a la hora de dar respuestas a la sociedad. No es fácil rellenar sus huecos. Comportaría una revolución psicológica en masa. Pero son términos contrarios “masa y revolución psicológica”. La posible revolución sólo se materializa a pequeña escala. Nos resta abrazar la próxima moda, que a primera instancia la veremos como la salvación necesaria, luego como única forma de vida, luego comenzaremos a cuestionarla, después la criticaremos, después nos parecerá una aberración, luego la combatiremos y finalmente, la descartaremos por el siguiente paradigma. Irónicamente a esos movimientos, les llamamos “evolución”

“A mi no me gustaría vivir en la edad media” dijo mi profesora “eso tuvo que ser terrible” Yo le dije sonriendo: ¿Cómo cree que quedará escrita nuestra historia? ¿Aquellas personas que tengan otro paradigma diferente (que creerán superior al nuestro como nosotros creemos superior a los anteriores), cómo cree que mirarán a nuestro tiempo? Horrorizados por supuesto, somos los autores de la privatización del ejército y la privatización de la guerra (otra vez los mercenarios); tenemos el terrorismo internacional en escala ascendente como respuesta a nuestra consideraciones como planeta a esas sociedades religiosas ortodoxas islámicas. Y como si fuera poco, por si nos sentimos ajenos a hacernos cargo de los acontecimientos mundiales, tenemos el terrorismo autóctono; los enfrentamientos religiosos y racistas continúan como hace 1000 años o más, entre hebreos y musulmanes, otro fracaso como sociedad mundial; el alimento y los medicamentos son ya ostensiblemente elementos de manipulación económica, tanto como las falsas emergencias epidémicas en todo el globo con únicamente fines económicos (gripe porcina y gripe aviar), que por cierto, son enfermedades de laboratorio, creadas artificialmente igual que un virus de ordenador. Los mismos laboratorios que “idean” las vacunas para contrarrestar la epidemia, son los que la han creado y propagado expresamente. Científicamente demostrado ya!

Las políticas de inmigración discriminatorias en la Europa desmemoriada, y sin conciencia de sí, son cada vez más restrictivas y respaldadas: Italia, Francia, Dinamarca, Inglaterra, España.

¿Conflictos graves armados? Sí, los procesos de desintegración de la Unión Soviética y la Federación Yugoslava, otros que atañen a relaciones entre estados: India y Pakistán que supuestamente han culminado con el atentado de Bombay en 2008 (pero en los últimos 10 años: 9 guerras civiles, 4 por el territorio Cachemira, y 5 por el poder), oposiciones de pueblos (en palestina desde 1967 sin tregua), desde 1993 en Chechenia, desde 2001 en Afganistán y desde 2003 en Iraq; la mayoría son guerras civiles de raíz étnica o religiosa –cuando no ambas. Otras luchas por territorio o tomas del poder. Y Oriente Medio con el conflicto Irak-Estados Unidos y aliados, Israel-Palestina, y otros 3 de carácter interno.

¿África? escenario de 13 conflictos graves, uno entre estados: Eritrea-Etiopía y 12 guerras civiles por el poder: Burundi, Ruanda, Costa de Marfil, Liberia, Sierra Leona, República Democrática del Congo, etc.

Guerrillas tenemos 3: en Perú encabezada por el Sendero Luminoso, en Filipinas el Frente Moro de Liberación Islámica, y en Somalia, Tribunales Islámicos.

Y sólo por no globalizar las cifras: sube a 2 millones de menores asesinados en los últimos 10 años y 6 millones gravemente heridos o inválidos permanentes. 23 millones –sólo de niños- son refugiados tanto dentro como fuera de sus países y están privados de educación y asistencia sanitaria. Son parte de esos flujos humanos que se mueven sobre el planeta, de los cuales Europa se protege y blinda “solidarizándose con el mundo, porque es consciente de que ella misma es hija de la guerra y producto de la emigración-inmigración” (esto es ironía de mi parte claro). Y por su fuera poco, tenemos una cifra que el hecho de que sea una cifra mesurable ya, causará extrañeza en nuestros sucesores –porque serán tan ciegos de su época como lo somos nosotros de la nuestra: cada año 10 mil niños en el mundo se “tropiezan” con una mina anti-persona.

Sin embargo, a pesar de todo, ustedes no han disparado un arma nunca, no han escuchado el disparo de una, y no han presenciado un cielo iluminado por explosiones militares. Quizás no lo hagan nunca. Pero lo mismo que estar en Troya y ser Troyano, el día de la invasión hubiera sido terrible, no es menos terrible que nacer Chiita en Gaza o ser hijo de un peruano integrante del Sendero Luminoso hoy.

Una época no se puede juzgar desde puntos de vista globales, ya que entonces siempre llegaremos a la conclusión de que todo tiempo pasado fue peor, porque lo reflejado en los libros de historias, dan la sensación de haber ocupado toda la vida de las personas que vivieron allí, pero sin ir más lejos, los argentinos ni nos hemos enterado de la primera y la segunda guerra mundial, esas fueron cosas que sucedieron en los libros y los televisores, para nosotros la guerra es una película hoy y aún así somos seres humanos de ésta época.

Hay una historia de la historia, contada por europeos, pero el máximo tinte de subjetividad viene dado por las características de la época desde la que se hace ese análisis. O sea, un día habrá que hacer “la historia de los que escribieron la historia desde Europa en la época contemporánea”. En definitiva no hará falta, para comprender lo historia, o sea, para lo que como sociedad usamos la historia, no hace falta ser objetivos, si al fin a al cabo cometeremos los mismo errores con esas pequeñas diferencias que nos darán la sensación de ser evolucionados a nuestros antepasados.
Ya nos van bien las visiones llamadas históricos-científicas. Porque como no buscamos revolucionarnos psicológicamente hablando, de nada nos sirve conocernos a nosotros mismos. Eso sí, los que puedan, a pesar de aprenderla y tener que repetirla, no nos creamos esa visión, tengamos presente que sólo para ciertas cosas alcanza pero para otras son absolutamente equivocadas, la filosofía por ejemplo, necesita otra lectura.

Cuando hayamos escrito libros de historia de nuestra época, cuando hayamos resaltado lo más característico, poco espacio habrá para aquellos acontecimientos que hacen mejores nuestras vidas. En los libros de historia la vida parece más terrible de lo que es vivir la época. Cuando nuestros sucesores nos miren como parte de la historia, no me sorprendería que se piensen que todos somos hijos de los supervivientes de la bomba atómica y las grandes guerras mundiales, o víctimas de alguna enfermedad cuya cura no era comercializada por decisión de los laboratorios farmacéuticos por no resultar rentable, o bien, seremos vistos como inmigrantes ambientales después de los previstos desplazamientos a escalas inauditas, producto del sobrecalentamiento en regiones enteras. Inmigrantes al fin… ¿creen que los países que nos acojan, no sentirá la invasión de “su tierra” como ahora lo siente Europa? No será diferente, y quizás estén obligados a acogernos, pero no en sus corazones. Socialmente será como siempre: “tolerancia” se dice, y con ello se cree haber llegado a la cumbre de un sentimiento legítimo de integración… aunque lo que se ve, se ajusta a las tres primeras definiciones que la RAE tiene sobre esa palabra:

TOLERAR: (Del lat. tolerāre).
1. tr. Sufrir, llevar con paciencia.
2. tr. Permitir algo que no se tiene por lícito, sin aprobarlo expresamente.
3. tr. Resistir, soportar, especialmente un alimento, o una medicina.

Depende dónde, en qué lugar te encuentres respecto de esos acontecimientos grandes que caracterizan una época. Qué tanto se acerquen a ti como individuo, o comunidad. Hoy es tan desgraciado vivir en el planeta como antaño, si eres consciente de lo que sucede en todo el globo y dejas que tus emociones dependan de esos acontecimientos. Lo mismo que en todas las épocas sin excepción ¿no?.

Dios ha muerto creía Nietzsche… lo único que murió en realidad, fue el “nombre” de Dios, pero la idea sigue entre nosotros, la llamamos Ciencia ahora.

La ciencia es el conjunto de conocimientos estructurados en base al pensamiento lógico de “la causa y el efecto”. Fuertemente implementado en la medicina, en el plano de las enfermedades del ser humano. Pero el pensamiento lógico: “causa y efecto”, es sólo el resultado de la mitad del pensamiento del hombre, mejor dicho, es el resultado de la forma de pensar del cerebro izquierdo. El cerebro derecho “piensa” de otra forma: el pensamiento analógico es su manera. Es el único capaz de una visión de conjunto.

Todo lo expuesto sobre la ciencia, en el plano cerebral, sería como decir que nuestro cerebro izquierdo es la solución a todos nuestros problemas en la vida y el derecho es descartable. Pero tiene un límite pensar en causa y efecto, por ejemplo nunca podrá dar respuesta a la pregunta sobre la primera causa, porque siempre se preguntará por la causa que provocó esa primera causa, llámese Big Bang. O el origen de la vida, o para comprender los asuntos referidos al Ser. Se le escapa de entre los dedos al pensamiento científico, lo racionaliza todo y racionalizarlo equivale a “quitarle la otra mitad” pierdes la unidad, la objetividad tan anhelada por la ciencia.
Se puede expresarlo de otra manera, el famoso “qué fue primero, el huevo o la gallina” Jamás el pensamiento lógico encontrará respuesta a esas cuestiones, aunque llenará libros de hipótesis y teorías. Haría mejor en reconocer su imposibilidad abiertamente.

Está científicamente comprobado ya, que la ciencia se equivoca.

El cerebro izquierdo no es mejor ni peor que el derecho, son dos visiones legítimas y propias de todo ser humano. Es verdad que muchos conceptos religiosos sólo son aprehensibles desde el cerebro derecho, absolutamente incomprensibles por el izquierdo. (Esto es servirme de lo que la ciencia ha descubierto hoy, para rebatir su propio paradigma y poner en jaque su hegemonía, esto es reconocer el valor y al mismo tiempo el límite que tiene la ciencia -o sea el cerebro izquierdo). Pero el gran logro del hombre “despierto” (completo y objetivo) no está en ninguno de esos cerebros, sino en el cuerpo calloso, justamente en esas fibras que son las vías de comunicación y contacto entre ambos. Lo que equivale en un lenguaje simbólico al también famoso ying yang. El secreto está en la circunferencia que los rodea, ese es el cuerpo calloso, el que contempla a ambos simultáneamente, sin partirlos. Dicho de otra manera, el cuerpo calloso es el lugar físico del Ser, sólo allí se puede ser objetivo en base a todas las posibilidades que tiene el hombre (cerebro derecho, izquierdo y la unidad de ambos).

Y claro está, todo esto, juzgado sólo desde el cerebro izquierdo (visión científica) suena a cuento de hadas. Es por eso que quien lo sabe, lo calla, siempre se presentó como algo “oculto”; es por eso que el mito de la caverna es un “mito” y no una “irrefutable verdad absoluta sobre la condición del hombre en la humanidad” y es por eso también que yo lo suelto a cuenta gotas, cada vez que puedo, principalmente porque sé que aquí hay quienes a veces han sinapsado desde el cuerpo calloso; desde el “Ser”.

(joder, al final me salió redonda la exposición, la madre que me parió... un poco extensa, pero bueno jajaja. Que os sirva, al menos a quien se anime a leerla!!)
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