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 Aristodemo

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Roy
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MensajeTema: Aristodemo   Mar 14 Sep 2010, 18:05

Los hombres se impacientan. Todos juntos, murmullos que crecen como una ríada en elafebolion... el enemigo avanza, está tan cerca que puedo sentir su aliento en la cara. Las cítaras, el pífano, marcan el ritmo de la nada. Los gritos de desesperación, frustración, desolación, resuenan como un eco desde retaguardia.

¡Oh, dioses! No os burléis de mí.

Las piernas tiemblan, tengo miedo. La mano derecha blanca de aferrar la doru, alta y esbelta como un árbol joven, coronado de metálicos resplandores. Las grebas y las muñequeras, el aspis y su símbolo, mi casa, la casa de mis ancestros... Una lágrima se avecina en el lagrimal, pero la solapo con la fuerza de un martillo; ni un signo, ni un grito, ni un paso atrás.

Los sacrificios de Pausanias no dan resultado. El enemigo avanza. Los aliados ya están salvando Grecia mientras nosotros vamos a ser aniquilados, en vano, nosotros. Aferro la embrazadura del escudo, alzo mis armas y miro al cielo: redención, por mi areté.

¡Alalai!

La carrera ha comenzado, la distancia se acorta. Gritos confusos que parecen no ser de este mundo... los dioses me animan a esta proeza aquilea. Los oficiales no pueden contener a sus hombres, henchidos de valor, y salen a la carrera tras de mí, como aquellos asaltacunas en Maratón. El suelo tiembla bajo mis pies, ya nada importa, voy a recuperar el honor de mis antepasados, voy a martillear mi cobardía y convertirme en un daimon para mis enemigos: estoy desesperado.

Ahora sí, veo sus caras, atenazadas entre el terror y la confusión. Ni una voz, no grito, sólo ellos me reciben con clamores ateridos. Y mi dory silba, baila salvajemente en torno a mis enemigos. ¡Perros medos! Devolvedme lo que es mío, iré a buscarlo a lo más profundo de vuestras entrañas con mi lanza. Todos huyen ante mi acometida, mi empuje arrasa como un vendaval sus cuerpos, y les persigo aun entre sus filas.

¡Mira aquí Ares! Este es el tributo, mi deuda de sangre para cubrirme de gloria en el campo de batalla. ¡Mira aquí Ares! Recuérdame ahora, soy tu siervo, ea. La formación viene detrás mía, pero yo brinco y salto y ruedo, y se rompe mi lanza en una sanguinaria celebración, los únicos dientes visibles se aprietan con la fuerza de una hecatombe. Mi vaina escupe la xiphos, es demasiado tarde, pero mi honor ha de seguir lavándose con su sangre.

Una espada me acaricia el vientre, ahora una flecha rompe el yelmo y un par de lanzas penetran, desde el riñón al hombro, la rodilla destrozada. A sus pies sigo luchando, con el alma de mis padres, de mis hermanos y de mis iguales, no contarán tal cobardía de mí... La fuerza de la marea me delata, espalda contra el suelo, atravesado por mis errores, fulminado por la moira que me correspondía. Suelas de esparto besan mi cara, soy alfombra de la gloria guerrera.

Aún oigo los gritos mientras me despido de mi cuerpo. Mis compatriotas no gritan, nuestros aliados sí, gritan algo que se me antoja inaccesible... mi nombre. ¡Justicia de los foráneos, vergüenza de mis semejantes! Gracias divino Enialio, por esta jornada.

(Expira y vuelta a empezar)
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Jaskier
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MensajeTema: Re: Aristodemo   Miér 15 Sep 2010, 02:48

Me ha gustado leerte, creo que has logrado una buena ambientación de época, sin embargo para alguién de esta época puede ser algo díficil de entender, por eso me gustaría que explicaras un poco lo que no he podido encontrar en internet.

El grito de alalai, la doru, el aspis, los sacrificios y el Enialio. Disculpa que te pida esto pero creo que me ayudaría a comprender mejor el texto.

El estruendo de una confusa batalla, donde apenas se ve nada, donde los gritos del pensamiento se mezclan en un torbellino con lo que se escucha, creo que por esa parte has logrado una buena inmersión, aunque creo que la parte que más me ha gustado ha sido esta frase "Suelas de esparto besan mi cara, soy alfombra de la gloria guerrera. ", es decir, me ha parecido una frase muy buena para decir el orgullo que siente ese guerrero.
Eso si, la última frase, entre parentesis, me intriga.

Por favor, ayuda a mitigar esta insomne ignorancia! pirat

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Roy
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MensajeTema: Re: Aristodemo   Miér 15 Sep 2010, 04:48

Bueno, tengo poco tiempo ahora, pero voy a intentar solventar lo que pueda en un momento. En primer lugar, para el que no lo sepa, estamos en la Batalla de Platea (479 a. C.). La historia de Aristodemo es una historia escalofriante y en otro momento os la contaré más detenidamente (RBA editó unas traducciones de varios Osprey, y en el primer número te la narraban excelentemente).

Alala era una divinidad guerrera vinculada a Ares que muchos guerreros griegos invocaban en la batalla. Cualquiera que haya leído a Manfredi verá que es un grito repetido por toda su obra. La doru/dory era la lanza hoplita y el aspis el escudo (muchas veces mal nombrado como hoplon). Los sacrificios se hacían justo antes de comenzar una batalla, en el caso espartano, muy religiosos, era muy importante, tanto que en Platea, tras varios aprietos serios, el flanco izquierdo y centro griego entran en batalla con el enemigo, mientras el flanco derecho, donde están los espartanos (junto a otros peloponesios), no paran de realizar sacrificios sin resultado positivo, por lo que no era propicio cargar: esto dejaba el flanco derecho en evidencia, podían ser destruidos por los persas en cualquier momento, y esto muy probablemente habría decantado la batalla a favor de Mardonio (el general en jefe persa). Enialio era un distintivo arcaico de Ares (ya en las tablillas de Lineal B nos encontramos a un dios Enialio), que Arquíloco de Paros (el poeta-soldado) invoca de uno de sus yambos, y me pareció interesante lanzar un guiño.

En otro momento me explayo un poco más, perdón.
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Roy
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MensajeTema: Re: Aristodemo   Miér 15 Sep 2010, 08:25

Jaskier escribió:
Me ha gustado leerte, creo que has logrado una buena ambientación de época, sin embargo para alguién de esta época puede ser algo díficil de entender, por eso me gustaría que explicaras un poco lo que no he podido encontrar en internet.

El grito de alalai, la doru, el aspis, los sacrificios y el Enialio. Disculpa que te pida esto pero creo que me ayudaría a comprender mejor el texto.

El estruendo de una confusa batalla, donde apenas se ve nada, donde los gritos del pensamiento se mezclan en un torbellino con lo que se escucha, creo que por esa parte has logrado una buena inmersión, aunque creo que la parte que más me ha gustado ha sido esta frase "Suelas de esparto besan mi cara, soy alfombra de la gloria guerrera. ", es decir, me ha parecido una frase muy buena para decir el orgullo que siente ese guerrero.
Eso si, la última frase, entre parentesis, me intriga.

Bueno, ahora que he vuelto hecho pedazos del campo de fútbol, voy a intentar explayarme un poco más. Sobre la ambientación, no quería hacer un retrato del combatiente en la Antigüedad, más bien de lo que pensaría este hombre en concreto, ni que decir que por mucha inmersión que haga en conceptos coetáneos, la mentalidad actual siempre está presente en mi relato. En fin, para hacernos una idea de las batallas en esta época, debemos eliminar los limpios esquemas "prusianos" de batallas: todo era muy confuso, el polvo se levantaba por las marchas por lo que el aire siempre se encontraba enrarecido; muchas veces las posiciones podían ser malinterpretadas (o ignoradas, directamente); en cuanto al combatiente griego, se encuentra en un sólido muro de escudos: la falange hoplita funciona en conjunto, en terreno preferentemente llano (con cuerpos ligeros o caballería guardando flancos), un error en la formación puede desbaratar el ejército entero, por lo que la acción de Aristodemo fue MUY arriesgada, y de hecho los espartanos se la recriminaron.

Sobre el grito de Alalai, ya lo he dicho antes. Si a alguien le interesa la literatura histórica, y sobretodo griega le aconsejo leer a novelistas (e historiadores) como Valerio Massimo Manfredi, Collen McCoulleogh, Mary Renault, Paul Cartledge (este es uno de los helenistas más dotados del panorama historiográfico) y entre españoles, Javier Negrete. Yo he seguido a Manfredi y este siempre utiliza la invocación de "Alalai!" a veces como "Alalalai!" como grito de guerra para los griegos. Hay quizás gritos de guerra más acertados, pero en Talos de Esparta (de Manfredi), también cuenta ciertamente una historia ficticia de Aristodemo (con el nombre de Brito), y grita de esta forma.

La dory o dorú, es la lanza griega de época clásica, la del hoplita de toda la vida, no tiene más vuelta de hoja; es el arma por excelencia del griego, no era arrojadiza, tenía "dos puntas" (una propiamente dicha y un "peso" que ahora mismo no recuerdo el nombre, que equilibraba la lanza para poder aprovechar su longitud, pudiendo usarse como segunda punta bien para clavarla en el suelo o para rematar enemigos sin necesidad de girar el arma), y solía medir unos 2,5 metros (la medida varía desde 2,2 a 2,5 metros, algo más larga que las lanzas que utilizaban los persas).

El aspis es el escudo redondo de hoplita, que se ha confundido con el término hoplon en muchas ocasiones (pero el hoplon realmente es la panoplia completa del hoplita: grebas, coraza, lanza, escudo, espada corta); en esta época, al margen de las adaptaciones cinematográficas, el escudo no portaba el emblema estatal (los espartanos fueron los primeros, con la Lambda de Lacedemonia, luego le siguieron otros como los Tespios, los Tebanos, etc), sino el emblema familiar (bien podía ser cualquier elemento, un dragón, un ojo, la gorgona, un león, un oso, etc) que te hacía un espartiata, es decir, un espartano puro, con plenos derechos. El aspis por cierto, no era metálico (al margen de lo que pueda parecer en 300 de Zack Snyder), sino una superposición de maderas encoladas, cubierto de cuero y a veces de una fina capa (unos 3 mm de grosor) de cobre o bronce; la embrazadura es única en el mundo antiguo, pues la sujección se realiza en todo el brazo, al contrario que la mayoría de escudos, que se sujeta (este elemento tendrá gran importancia moral, pues el escudo era tu icono honorífico, si perdías el escudo perdías el honor, pues era muy difícil de desembarazar e implicaba una huida desmedida... de ahí que las madres espartanas profirieran aquel "Vuelve con tu escudo o sobre él").

En cuanto a la xiphos, es la espada griega por excelencia. Corta, recta, de doble filo y con punta. Os dejo una foto para que os hagáis una idea:




Los sacrificios eran muy importantes antes de una batalla. Los espartanos eran MUY religiosos (Esparta es de hecho, la única polis que no tiene acrópolis: los templos inundan la ciudad y las fiestas religiosas son muy importantes). Por lo que en Platea nos encontramos a un ejército en retirada (de hecho, el flanco derecho, donde se encontraban los espartanos junto a los tegeos, casi había estado a punto de no retirarse por considerarlo un deshonor... lo que habría implicado su destrucción), con los atenienses en un flanco izquierdo bastante apurados, el centro griego se bate en retirada y los espartanos (y tegeos) en el flanco derecho van a sobrellevar el peso de la batalla. Los espartanos debían (era una obligación, esto se ve bien en la película Alejandro Magno de Oliver Stone) hacer un sacrificio favorable para iniciar la carga; mientras tanto, claro, los persas avanzaban. Los hoplitas griegos no podían romper la formación, ni avanzar, por lo que estaban a merced. La acción de Aristodemo fue temeraria, valiente hasta la locura; en un primer momento impulsó a los tegeos que le siguieron en la demencia de la carrera, y Pausanias hastiado, no tuvo más remedio que ordenar la carga. ¿El resultado? El flanco derecho griego arrolló a los persas, mataron a Mardonio (general en jefe de la expedición en ausencia de Jerjes) y los empujaron hasta el río, provocando una victoria fulminante que puso fin a la expedición persa en Grecia. Herodoto nos cuenta que Aristodemo fue el mejor combatiente aquel día, "fue un demonio para sus enemigos", nos dice, pero los espartanos no le reconocieron ese honor, pues consideraron que Aristodemo buscó la muerte deliberadamente y en no en busca de la gloria de Esparta, como era costumbre.

Ya he hablado casi todo lo que sé sobre Enialio. En las tablillas de Lineal B (la escritura micénica de la que os hablé en la charla), ya viene recogida la presencia de un dios llamado Enialio, que en período arcaico aún se mantendrá definido para luego convertirse en epíteto de Ares. Era un yambo (creo) muy famoso de Arquíloco de Paros (famoso poeta-soldado mercenario arcaico) estos versos que dicen:

Soy yo, a la vez, servidor del divino Enialio
Y conocedor del amable don de las Musas.


Es una descripción perfecta de su labor. Me pareció divertido y "acertado" hacerle un guiño. Los espartanos, al contrario de lo que los atenienses pudieran decir, no eran brutos soldados: también se instruían en las artes, estudiaban a Quilón y a Tirteo, recitaban coralmente, pero con un sentido de competitividad inaudito en toda Grecia. Dejo así una puerta abierta hacia un "espartano" inusual, más culto de la normal, que quiere salir de su propia situación mediante el único fin que conoce, la guerra.


Sobre Aristodemo, os contaré su historia. Aristodemo fue uno de los 300 espartanos que fueron con Leónidas a las Termópilas. Allí, cuando los Inmortales tomaron la senda anopea y la posición estaba por lo tanto perdida, Leónidas ordenó partir a dos hombres, defectuosos por una infección en el ojo, Éurito y Aristodemo. Pero Éurito volvió a las Termópilas incumpliendo la orden y finalmente murió luchando, mientras que Aristodemo volvió a Esparta, donde le rechazaron y le "expulsaron" de la sociedad: estaba deshonrado, por lo que nadie hablaba con él, prácticamente renunciaba públicamente a sus derechos, no le admitían en las sissytias. Pasó así Aristodemo un año, avergonzado y humillado, negado incluso por sus familiares. Tras la victoria de Salamina, Jerjes había vuelto con parte de su ejército a Persia, mientras Mardonio quedaba en Grecia invernando con un importante contingente. Así pues, se realizó un gran ejército de la Confederación Panhelénica, y Esparta hubo de llamar a filas a todos los soldados disponibles, por lo que Aristodemo fue convocado, resuelto a resarcirse de su humillación pública. Así, Aristodemo luchó por recuperar su honor perdido, morir en la gloria de la batalla y acabar con su suplicio.

Me pareció interesante decir aquello de "estoy desesperado". Desesperado es precisamente eso, no tener esperanza, y por lo tanto, quien no tiene esperanza no tiene miedo. En ese momento en que sabe que su momento se avecina, va a morir y no hay marcha atrás, el miedo se acaba y el camino se ilumina con macabras luminarias. Efectivamente, una vez en batalla, todo es muy confuso, sangre, polvo, brazos, hierros, todo se mezcla. No obstante, los griegos luchaban en formación, tenían siempre a un enemigo delante, lanzada y escudo que protege al compañero. Aristodemo fue solo, se infiltró tanto que fue rodeado, abatido por muchos sin poder ser socorrido por sus compañeros, pero como nos dice Herodoto, siendo un "daimon" para sus enemigos. La frase que mencionas, Jaskier, creo que me ha quedado bien como elemento glorificante del alma guerrera, pero la primera parte, si te fijas, indica que pasa a ser un elemento mismo del campo de batalla, los persas pasan literalmente por encima de él. Probablemente, tras vapulear a Aristodemo, le cortarían algunos miembros y se ensañarían con él, pero los griegos (los tegeos especialmente) pronto acudieron en su auxilio y salvaron su cuerpo (incluso le dedicaron una lápida honorífica en memoria de su acción).

La última frase: muere. Pero retomando esa concepción renovadora del mundo, ese Zamani que utiliza Sergio, o esa idea del eterno retorno nietzscheano. También podría entenderse como una vuelta a empezar en el inframundo (una tradición posterior divide el Hades con varias estancias: Los Campos Elíseos, que son como el paraíso en el infierno, etc). El mensaje creo que está claro. Aristodemo, sea como fuere, cumple su objetivo, se renueva una y otra vez en la historia, es recordado como un héroe trágico casi, que nos da imagen de la fuerza de la mentalidad espartana, a tal punto puede llegar.

Espero en definitiva, causar alguna sensación de resignación, pero también de hybris en tu moira. Nosotros forjamos nuestro destino, aunque no podamos escapar a él, podemos moldearlo y elegir cómo desarrollarlo y terminarlo. Pretendo que al menos os de este relato un par de minutos de entretenimiento anodino.





Un saludo.
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Jaskier
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MensajeTema: Re: Aristodemo   Vie 17 Sep 2010, 13:34

Ha sido una magnífica explicación, Roy, es un placer leerte hablando de la Antigüedad Clásica, se aprende muchísimo. Debo decir que espero que los demás lean también tu explicación, pues se me ha hecho muy amena, e instructiva.

Iendo ahora al tema, lo que has hablado de Aristodemo al final y como se iría renovando su nombre en la historia por su recuerdo y el recuerdo de su hazaña me ha hecho pensar un poco en la concepción egipcia del cuerpo, una de las partes del cual digamos que se basaba en el recuerdo que hubiera del fallecido en la Tierra, si se borraba este recuerdo, se perdía el ser.... Bueno, realmente no lo estoy explicando bien, Sergio sabe del tema más que yo.

Si el lo explicara, seguro que podrías hacerte una idea mucho más completa de la que yo podría darte (ala, tiro el guante).


Mañana me sumergiré mejor en el relato, pero hoy quiero darte gracias por tu respuesta, ha sido genial.

Ahora podré apreciar el texto más como se merece Smile

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MensajeTema: Re: Aristodemo   Vie 17 Sep 2010, 14:02

Bueno, no soy un gran entendido en la religión egipcia, pero supongo que te refieres al Ba, uno de los elementos que "componen el espíritu". Si se pierde el cuerpo o una seña identificatoria del cuerpo del difunto (el Ba permanecía junto al Ka en la tierra de los muertos pero debía regresar de noche al cuerpo del difunto) como una estatua, por ejemplo -pero en principio cualquier tipo de representación-, el Ba no puede descansar, por lo que no podrá complementar al Ka, que necesita de su existencia. El Ka, por su parte, era el elemento divino del espíritu, que le permitía al difunto estar con los dioses más allá de la muerte (e incluso convertirse en un dios).

En estos aspectos y muchos otros, los griegos eran herederos. Incluso ellos se consideraban grandes herederos de la filosofía y la astronomía egipcia (aunque en este último caso, andaban un poco descaminados). Es al fin y al cabo lo que Aquiles buscaba, la inmortalidad a través de la gloria, la perdurabilidad de su nombre y su hazaña, más importante (para él) que la propia vida terrenal (aunque luego se arrepentiría de esto, como podemos leer en la Odisea).

Es un tema recurrente en la historia, que ha ido desprendiéndose de importancia a lo largo de los tiempos, pero que en un comienzo era algo vital. Tan vital como el enterramiento digno para el griego y el romano, la momificación para el egipcio, la descomposición a través de la vida animal para el zoroastrista (aves, principalmente) o la extremaunción para el católico. Pero es un tema asociado siempre a culturas guerreras (y que conocieran la escritura), es decir, de corte patriarcal. En otras civilizaciones que no conocían la escritura, se transmitían esos nombre mediante la tradición oral, que en algunos casos acababa desembocando en testimonios escritos muy tardíos y tergiversados, o se perdían en el olvido (es así como nos han llegado las Eddas y las Sagas nórdicas, que incluso hablan de Atila).



Un saludo.
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